¿ Qué  es  eso ?

 

Toda vocación a esta vida consagrada es un misterio. Es el paso de Cristo en una vida y un llamado que nadie puede explicar.

-         Es tanto un encuentro inesperado, deslumbrante : "¡ ven y sígueme !"

-         como un amor que germina en silencio y que brota en fin con una certeza.

* * *

Entonces, la pregunta que tendrá lugar es : ¿ "Señor, que quieres Tú que yo haga ? " Esta pregunta interpela el fondo mismo del corazón, donde una gracia secreta trabaja sin cesar.

Un día vendrá, por fin, en donde la respuesta va a surgir, quizás todavía vacilando y tímida, o bien pronta, resuelta, alegre, pero siempre libre y rebozando de paz :

" Si, Señor, con tu gracia, quiero seguirte.

¡ Te doy mi vida, donde Tú vayas, donde Tú me envies, contigo, iré "!

* * *

Es una alianza de amor con Él que sabemos que nos ama y que una ama : Jesús, Cristo. Es, lo podriamos decir aún, poner su firma personal al final de una página blanca, sobre la cual Dios escribirá lo que espera de nuestra existencia, día por día.

"¡ Mi vida toda entera, Señor, te la doy a la manera de María, solamente para agradarte

 y para siempre !"

Está aquí, todo el secreto de la vida consagrada...

¿ Porqué "la Anunciada" ?

"Este deseo profundo que tenía de agradar a Cristo, sabía que no podía realizarlo completamente si no lo confiaba a María. El  Señor me permitió entonces de conocer, en la Anunciada, exactamente lo que buscaba."

"Agradar a  Cristo, imitando a María..."

Juan-Pablo II dice a las religiosas :

"María es la Madre y el Modelo de los que viven la vida consagrada. Vuestra vida debería reflejar la vida de María..."

Y Santa Juana precisa : 

"Primeramente y ante de todo, tengan continuamente la Virgen misma delante de los ojos...Que la Virgen sea su modelo, su oráculo y su regla y no tengan ningún otro deseo que de agradar perfectamente a su esposo (Cristo), por la imitación de la Virgen."

No se trata de una "ley", pero sí de una vida posible hoy día.

Cada hermana debe, en cierta forma, hacer presente a María en el mundo de hoy. Es esta la inspira­ción recibida por Santa Juana y transmitida a sus hermanas en sus estatutos :

"Que los que las vean, vean a María  viviendo aún en este mundo."

Esta palabra - única y audaz como son las del Espíritu Santo - ha abierto muchos caminos y llenado muchos corazones.

* * *

Es interesante acabar con esta afirmación del co-fundador de la Anunciada,

el Padre Gabriel-María que confirma, de cierta manera, la inspiración misma recibida por la fundadora  :

" Señora, le dijo, Vd debe comprender que cada Orden tiene su propia manera de obrar...Del mismo modo, la religión de la Virgen María que quiere instituir tendrá su manera de obrar y no tendrá otra forma de vida sino que la sola vida de la Virgen María ..."

"Para el honor y el agrado de Dios"

 "Y por la salvación del mundo."

* * *

Espiritualidad de la Orden

Una Anunciada les habla :

Nuestra Orden fue fundada por Santa Juana de Francia a fin que, sobre la tierra, cada una de nosotras, aunque muy consciente de sus propias fragilidades, lleguemos sin embargo a ser con­formes a la vida de la Virgen María, para el honor de Dios y la salvación del mundo.

Es ésta nuestra vocación específica. Es ésta nuestra gracia y nuestro papel en el mundo de este tiempo :

-         María, en la vida fraterna, en el más pequeño servicio y en el humilde perdón dados sin contar a nuestras hermanas  y a cualquiera que sea ;

-         María, en las dificultades inevitables llevadas en la oración y el silencio de una fe profunda ;

-         "María en todo", viviendo en nuestra vida, por el agrado de Cristo, es hacer brotar secretamente de nuestros monasterios como una inmensa gracia marial que por medio de nosotras alcanza a toda la humanidad. No importa que tengamos de esto una consciencia clara. Llegará un día cuando cada una podrá decir : ¡" felíz, felíz eres de haber creido." !

Demos especialmente todo nuestro cuidado, nuestra fuerza, nuestro cansancio a la alabanza del Señor, nuestro único Amor. De la misma manera alcanzamos el corazón de Dios y participamos, a la manera muy humilde de María y con Ella, a la obra de redención de Cristo su Hijo.

Juan-Pablo II nos dice que " la espiritualidad de María es una espiritualidad de total intimidad con Cristo ".

 Es la espiritualidad misma de la Anunciada : amar a Cristo como le hace María. Dejarse modelar del amor de María por Cristo, sin condiciones. Es aquí el centro mismo de nuestra vida.